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Buenos Aires, Martes 01 de Noviembre de 2005
AÑO: LXXVII | Edicion N°: 20321


Ley_19550
Ley_22315
Decreto_1493
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INFORME MENSUAL DE COYUNTURA ECONÓMICA
POLITICA ECONOMICA Las novedades en los mercados internacionales y el salto en la tasa mensual de inflación que alcanzó el 1,2% en septiembre generaron un cambio en el humor colectivo y en las expectativas de los agentes económicos, sólo pocas semanas antes de las elecciones legislativas.


Con respecto a los precios, en un contexto de fuerte crecimiento económico y precios sostenidos de las commodities de exportación, el salto adicional e inesperado en los precios habría estado originado fundamentalmente en ajustes excepcionales en sectores y cadenas que experimentan variaciones estacionales (indumentaria; ciertos alimentos frescos), otros que tienen rezagos relativos en precios (algunos servicios privados, como salud y educación; gastos del hogar), y algunos que enfrentan problemas estructurales o coyunturales de exceso de demanda (lácteos; carne vacuna; pescados). Como lo dijimos en esta misma columna dos meses atrás, si la economía sigue creciendo a altas tasas, los argentinos deben acostumbrarse a tasas de inflación anuales cercanas a los dos dígitos por varios años.
Otras dos cuestiones reaparecieron en escena con nuevos bríos: el tipo de cambio y la capacidad de pago del estado. Aunque hay consenso en que el tipo de cambio real no puede caer substancialmente, presenciamos un nuevo round en el eterno debate en torno a esta cuestión. Hoy la misma está planteada en términos de una opción sobre cómo lograr la convergencia al tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo: si dejando que se produzca una apreciación nominal del peso, o convalidando una mayor tasa de inflación.
Por una parte, cabe señalar que la apreciación nominal no asegura estabilidad de precios. Por ello, decir que la apreciación permitirá apaciguar la inflación y, consecuentemente, la pobreza, implica un abuso de la teoría y de la evidencia empírica. Por otra, no se puede desdeñar la posibilidad de que la corrección del tipo de cambio real por vía de aumentos de precios en una economía con tipo de cambio nominal estable, no termine generando un mecanismo de inflación inercial que no es sencillo desactivar una vez logrado el objetivo sobre tipo de cambio real. En consecuencia, si bien es correcta la lógica sencilla del modelo monetario implícito en las opciones planteadas, la economía es más compleja, y requiere incluir los sectores fiscal y real. Estos dos últimos plantean restricciones adicionales: cualquiera sea la decisión adoptada -dejar caer el precio del dólar o trepar los precios internos-, se requiere que la misma no perjudique el superávit fiscal ni el crecimiento de la economía. En un escenario de tasas de inflación anuales entre 7 y 11%, la decisión de no dejar caer el tipo de cambio nominal sería superior a la alternativa, debido a que no genera dudas sobre la sustentabilidad conjunta del equilibrio interno y elexterno. Además, la opción del tipo de cambio nominal decreciente conduce a pensar en los procesos de fuerte apreciación, que invariablemente concluyeron en crisis externas y alto desempleo.
En cuanto a la situación fiscal corriente, el temor al alza en las tasas de interés internacional y el reflujo de capitales hacia los países desarrollados, resalta la importancia de estrategias financieras sólidas, que en nuestro caso implica superávit fiscal operativo superior al 4% del PIB anual, suscribir un acuerdo con el FMI que permita refinanciar una parte substancial del capital adeudado con los organismos financieros internacionales, y lograr un arreglo equitativo con los tenedores de bonos en default. Esto le permitiría al gobierno un mayor grado de libertad para el manejo del resto de la política económica y social, que es lo que debería primar si se quiere llegar al final del actual mandato con una tasa de desempleo de un dígito y una tasa de pobreza cercana al 20%. Con respecto al Proyecto de Presupuesto 2006, se ha resaltado una posible subestimación de los ingresos fiscales (entre 3 y 5%), como consecuencia de contemplar una tasa de crecimiento del PIB real de sólo 4% y una elasticidad de la recaudación en torno a la unidad. Si la recaudación se ubicase un por encima de lo presupuestado, y el gasto fuese ejecutado en su totalidad (algo que nunca ocurre), habría un excedente de 4.000-5.000 millones de pesos que permitiría aliviar la programación financiera del gobierno.
Hay muchas expectativas puestas en posibles cambios luego de las elecciones. Entre estos se incluyen lo expuesto en el párrafo anterior sobre finanzas públicas, el tratamiento fiscal de las inversiones, la renegociación de los contratos con las empresas privatizadas, la reforma del sistema de asistencia social, y la posibilidad de recambios en el elenco del gobierno.
En este número del Informe analizamos también las variables sociales desde una perspectiva de largo plazo. En el artículo “El estancamiento del desarrollo humano de Argentina”, se presenta un análisis de la convergencia en los niveles de desarrollo humano de los países entre 1975 y 2003, y de la performance de la Argentina en el conjunto de naciones.

Perspectivas

Salvo en el poco probable caso de una crisis económica mundial, o de errores gruesos de política económica, la Argentina tendrá una evolución positiva en los próximos meses. Si el enrarecimiento de la economía mundial continúa su curso, hay que seguir con especial atención las negociaciones con el FMI, en especial, la programación financiera que surja del acuerdo, y los resultados de las negociaciones comerciales en cuanto al acceso a los mercados de productos agroalimenticios. Se debe estar atento también al impacto sectorial que puede causar las medidas que se adopten sobre tarifas públicas, cambios impositivos y subsidios al sector productivo.

Proyecciones macroeconómicas

El escenario base contempla un crecimiento del PIB para 2005 de 7,9%; tasa de desempleo de 10,7% a fin de año; tasa de inflación de 11,4% anual; precio del dólar de $2,93; y saldo de cuenta corriente positivo de aproximadamente 2.600 millones de dólares.

Panorama de la Economía Real

n Actividad: Nuevamente por el impulso principal de la industria y la construcción, el nivel de actividad creció en julio un 7,8% versus el mismo mes de 2004. La industria, a pesar de no recibir fuertes inversiones que expandan la capacidad instalada, sigue su buen ritmo de crecimiento.

n Precios: El índice de inflación de septiembre fue de 1,2%, y superó las expectativas. Así se torna casi imposible la meta del 11% (antes 10,5%) fijada por el Gobierno. Los motores de este crecimiento en los precios fueron Indumentaria (+4,5%) y Alimentos (+2,5%); este último con su impacto en los índices sociales.

n Externo: Record de exportaciones para agosto con un nivel de u$s 3.786 millones. De esta forma el superávit comercial fue de u$s 1.161 millones y se llevan acumulados u$s 7.898 millones. De continuar esta tendencia, se espera un resultado positivo de u$s 12.000 millones, similar al observado el año anterior.

n Público: El mes de septiembre superó las expectativas con una recaudación de $9.887 millones. La mejora en los niveles de actividad como los niveles de inflación, explican un incremento interanual del 24%. Se espera que la recaudación del 2005 en torno a los $117.000 millones.

n Social: Es preocupante el incremento de la canasta básica alimentaria (+2,2%) y total (+1,3%) respecto a agosto pasado. Las subas de los alimentos impacta de lleno y logra que más personas pasen a formar las filas de la pobreza y la indigencia. Por otra parte se observa una leve baja del empleo en negro. Pero el porcentaje sigue siendo alarmante por las consecuencias sociales a largo plazo: 47,2% de la fuerza laboral.

La presente publicación es una síntesis del Informe Mensual de Coyuntura USAL elaborado por los miembros del Taller de Economía Aplicada de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad del Salvador.
Facultad de Ciencias Económicas de USAL
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Telefax: 54-11-4811-1279
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